Puerto de escala
Puerto Quetzal, Guatemala: Las mujeres indígenas siguen adelante, Jun 28, 2011
Miembros de AMVA guían a los participantes del Barco de la Paz alrededor de las ruinas de la antigua ciudad de Iximché.
El país centroamericano de Guatemala limita con México al Norte y El Salvador y Honduras, al Sureste. El Océano Pacífico rodea su costa occidental y el Océano Atlántico su costa oriental. La topografía y el clima del país es variado, pudiéndose ir desde las llanuras cálidas de la costa hasta las montañas frías de la meseta, con 30 volcanes en medio del trayecto. Guatemala tiene la población indígena más grande en América Latina, donde se calcula que el porcentaje de la población con herencia Maya oscila entre el 38 y 80 por ciento de sus 13 millones de habitantes. Durante cientos de años, los Mayas de Guatemala y las regiones vecinas tuvieron una de las civilizaciones más avanzadas del mundo antiguo.
Las ciudades Mayas prosperaron una vez en América Central y el Sur de México, con templos extraordinarios, pirámides, observatorios y bibliotecas. Intelectuales Mayas crearon obras de literatura, filosofía, arte, arquitectura, y son particularmente famosos por su habilidad en las matemáticas. La invasión de los conquistadores españoles en el siglo XVI llevó a los Estados Mayas a un final violento y cruel. Llegando con espadas de acero, pólvora y caballos, los conquistadores en pocos años tenían esclavizada a la población maya en su propia patria, privándolos de sus tierras y derechos y suprimiendo cualquier representación política o social. Enfermedades desconocidas hasta entonces y la esclavitud acabaron con la mayoría de la población indígena en cien años.
Los participantes son guíados al bosque para presenciar el ritual sagrado del solsticio de verano.
Los Mayas no han aceptado su destino a la ligera. Los estudios de su historia muestran que desde la invasión española, cada generación se ha levantado en rebelión. En la segunda mitad del siglo XX, una guerra civil que duró más de treinta y cinco años y que enfrentó a fuerzas revolucionarias contra un régimen capitalista represivo afectó también en gran manera a las poblaciones indígenas de este país. Los Estados Unidos eran dueños de una gran parte de las tierras, explotándolas para cultivos comerciales como café y frutales. Por miedo a perder estas empresas, los EE.UU. ayudaron a los militares guatemaltecos, incluida la formación en técnicas de tortura durante la guerra civil en la descreditada "Escuela de las Américas". El resultado fue un conflicto tremendamente desequilibrado, que catalogado como una "campaña de contrainsurgencia", afectó tremendamente a las poblaciones indígenas, tanto en vidas humanas, cultura y su posición dentro de la sociedad.
Habitantes locales se reunieron alrededor de una fogata pequeña y pusieron frutas en un círculo. Los colores representan diferentes fuerzas elementales para agradecer al sol y a la tierra.
La guerra terminó finalmente en diciembre de 1996 con la firma de un Acuerdo de Paz. Las investigaciones demostraron que el ejército guatemalteco había cometido alrededor del 93% del total de crímenes de guerra y había ejecutado más de 600 masacres sobre la población maya. A pesar de todo, los mayas de Guatemala han sobrevivido y mantenido su patrimonio, religión e idiomas intactos. Estando distribuídos en todo el país, se encuentran divididos en muchos grupos étnicos que hablan alrededor de 30 idiomas diferentes. Aunque la cultura es todavía fuerte, los Mayas en promedio ocupan el nivel más bajo de la mayoría de los índices socioeconómicos. Como parte de la continua lucha por las libertades Mayas resalta la lucha universal por la igualdad de derechos de las mujeres. Al igual que en la mayoría de los países del mundo, las mujeres siempre han sufrido de marginación. Cuando el Barco de la Paz visitó Guatemala el 23 de junio, un grupo de participantes se unió a un programa de dos días para aprender sobre la cultura Maya, el papel de la mujer, y los esfuerzos de las mujeres para lograr la igualdad y equidad.
El ritual del solsticio de verano muestra gratitud a la naturaleza por el año pasado y el año que está por venir.
El grupo fue recibido por el grupo de mujeres "Asociación Mujer Vamos Adelante" (AMVA), un colectivo cada vez más grande de mujeres indígenas locales, que trabajan juntas para mejorar su posición dentro de la sociedad guatemalteca. Este proceso usualmente comienza enseñandole a las mujeres sus derechos y la importancia de la educación e incentivando a más mujeres a participar en la política.
El chocolate caliente se prepara a partir de ingredientes naturales y es una bebida importante para las noches de frío en las montañas de Guatemala.
La primera parada del día fueron las ruinas de Iximché. Situada en una colina entre frondosos árboles, Iximché en un tiempo fue una ciudad Maya que albergó a miles de personas. Después de una visita al sitio, los participantes siguieron el bosque para ver el ritual sagrado del solsticio de verano. Habitantes locales vestidos con trajes tradicionales brillantes se reunieron alrededor de una fogata pequeña que sobre la que volaban muchas abejas. Alrededor de la fogata, se colocaron frutas en un círculo, con diferentes colores que representan las fuerzas elementales. Se agradeció al sol y a la tierra, temas centrales en la creencia espiritual Maya. Después de entonar cánticos en dialecto Maya, haciendo un llamado a los antepasados y a los dioses, los participantes del Barco de la Paz bailaron con los habitantes locales alrededor de la fogata, en agradecimiento a la naturaleza por el año pasado y el año que viene.
La producción y venta de cerámica tradicional de arcilla ayuda a los miembros de AMVA a adquirir habilidades e independencia financiera.
Esa misma tarde el grupo se trasladó a la ciudad cercana de Tecpán, donde en un hotel propiedad de una familia Maya, la "Casa de los Abuelos", fueron invitados a una exhibición de trajes tradicionales de vivos colores. Después de un almuerzo tradicional de aguacate, tortillas y frijoles, se les mostró a los participantes la forma en qué se elaboran a mano los vestidos. A raíz de una solicitud hecha durante una actividad conjunta pasada, los participantes del Barco de la Paz le entregaron a AMVA cajas de donaciones con artículos de papelería. Por la tarde, AMVA compartió con los participantes una demostración de cómo preparar el chocolate caliente - una bebida importante para las noches de frío en las montañas de Guatemala. Esa noche, los participantes del Barco de la Paz se dividieron en grupos de dos o tres personas y fueron llevados a los hogares locales para pasar la noche. Fue una oportunidad para experimentar una forma diferente de vivir y para un intercambio de culturas que rara vez se llega a tener.
AMVA demuestra a través de una dramatización cómo están trabajando en contra de la marginación de las mujeres indigenas.
A la mañana siguiente el grupo volvió a reunirse y se dirigió a un taller local de cerámica administrado por la Asociación Mujer Vamos Adelante. Los participantes observaron la elaboración de cerámicas tradicionales mayas en barro y aprendieron acerca del apoyo que AMVA le brinda a esta empresa. Utilizando la arcilla local, el método tradicional maya que se practica aquí todavía se hace a mano y cada pieza es única. Los productos se venden a un precio justo que refleja el trabajo que la producción implica. El resultado es que las mujeres involucradas obtengan una mayor independencia financiera a través de la construcción y venta de ollas, mientras que también ayuden a mantener una forma de arte antigua que corre el riesgo de ser sustituida por cerámicas modernas importadas.
Uno de los participantes del Barco de la Paz da una cálida despedida a su madre anfitriona, también miembro de AMVA, por su estadía en Tecpan.
Para finalizar el programa de dos días, los participantes se reunieron en el centro de la vecina ciudad de Santa Apolonia. Allí, escucharon en mayor detalle el papel que juega AMVA en la comunidad, mientras relacionándolo con los problemas que también enfrenta la mujer en la sociedad japonesa.
Debido a que muchas mujeres indígenas no cuentan con identificación oficial, AMVA les ayuda a registrarse para formar parte del censo y por lo tanto para que tengan derecho a votar. Durante una dramatización para ilustrar cómo funciona AMVA, un activista comentó "tenemos que organizarnos antes de actuar". Formar grupos y crear redes entre las mujeres significa cooperar y educarse entre sí. El enfoque de esta educación va desde habilidades prácticas de trabajo hasta la educación sexual y la política. AMVA cree que combinando el desarrollo de estos valores se mejorará la posición de las mujeres Mayas en la sociedad guatemalteca, y por consiguiente avanzarán las libertades de los mayas en su conjunto.