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2 de Mayo de 2010 Montessori – La Paz Comienza con los Niños
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Trazar figuras ayuda a los niños a desarrollar destrezas en la muñecas, lo que les ayudará a tener una mejor escritura.
Lo primero que uno nota en el aula Montessori es que los niños y niñas son los que le están diciendo a los adultos qué hacer. Niños de tan sólo un año de edad suavemente jalan de la mano a sus profesores mientras van de una actividad a otra en su santuario, abordo del viaje 69. A cambio de jugar o ver televisión, los niños practican ortografía, matemáticas, e incluso tareas domésticas como limpiar. No se les obliga a estas tareas; pero se les proporciona un ambiente donde pueden educarse a sí mismos a su manera. Ya que a los niños les encanta aprender, el aula se convierte en un Edén de desarrollo, donde descubren sus intereses y talentos a través de actividades que ellos mismos elijen. Este es el método de educación Montessori.
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Takako Fukatsu le habla a los participantes de El Barco de la Paz sobre la filosofía de la educación Montessori.
Takako Fukatsu, la educadora principal del programa Montessori a bordo del viaje 69 dice que esta forma de educación tiene un impacto enorme en la manera en que los niños y niñas contribuíran a la comunidad cuando sean adultos. Este estilo de enseñanza fue desarrollado hace más de 100 años por Maria Montessori, una médica italiana que trabajaba con niños discapacitados. Mientras observaba cuidadosamente a sus pacientes, la Dra. Montessori se dio cuenta que los niños son capaces de un desarrollo rápido e independiente; pero a veces son reprimidos por los adultos. “Si uno se convierte en un obstáculo para este desarrollo, los niños pueden llegar a ser extremadamente tímidos o violentos”, dice la Sra. Fukatsu. “Pero si uno realmente guía y fomenta el desarrollo independiente del niño, esto le ayudará a convertirse en una persona más equilibrada”.
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Los objetos del salón de clases han sido diseñados especialmente para estimular los sentidos de los niños más pequeños.
Los niños y niñas abordo del viaje 69 están progresando. “Cuando ellos llegaron por primera vez a la clase corrían por todas partes”, la Sra. Fukatsu admite. Pero en menos de una semana, los niños han aprendido a caminar en vez de correr y ahora tratan a su entorno con una mezcla de orgullo y respeto. El programa Montessori abordo de El Barco de la Paz es para niños de hasta seis años de edad y la mayoría de los objetos en el aula están especialmente diseñados para niños pequeños. Hay mesas y sillas pequeñas, pequeños instrumentos musicales e incluso una escoba y un recogedor miniatura. “Los niños realmente quieren usar sus manos”, la Sra. Fukatsu dice mientras le entrega a uno de los niños un pequeño xilófono. El niño de cuatro años presiona las teclas alegremente mientras ella explica la teoría de Montessori. “Un niño pequeño puede estar haciendo su mayor esfuerzo para gatear; pero si hay una alfombra gruesa, el niño no puede progresar mucho”, dice. “Es nuestra responsabilidad como adultos cambiar la alfombra y eliminar otros obstáculos que impiden a los niños desarrollarse por sí mismos”.
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Los niños y niñas aprenden sobre la limpieza personal, la importancia de la conservación del medio ambiente e incluso sobre cómo triturar papel para el reciclaje.

Esta es la segunda vez que el programa se desarrolla en El Barco de la Paz. Todavía está en sus inicios, con seis niños entre uno y cuatro años de edad participando en el viaje 69. La Sra. Fukatsu dice que los padres eligen el Programa Montessori porque quieren que sus hijos se conviertan en agentes de paz. “Muchos líderes de todo el mundo fueron educados con el método Montessori”, dice. La Sra. Fukatsu conoció el método de educación Montessori en 1981 mientras trabajaba para una organización humanitaria en Tailandia prestando ayuda a la ola de refugiados que huían de Camboya. Ella dice que su vida cambió cuando habló con un director de un pre-escolar Montessori para los refugiados. “El director se limitó a decir que la paz comienza con los niños”. La Sra. Fukatsu ha estado trabajando con el Montessori desde entonces. “Todos los niños en mis clases se han convertido en trabajadores humanitarios, profesores o están haciendo otras cosas para tratar de convertir el mundo en un lugar mejor”.
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Los niños y niñas se vuelven independientes y con frecuencia prefieren aprender por sí solos sin la ayuda de sus profesores.
Hay cinco áreas de enseñanza en el viaje 69. Los niños aprenden sobre la vida cotidiana incluyendo cómo cocinar, limpiar y otras responsabilidades como regar las plantas. “Los niños han estado observando a los adultos realizar estas tareas y quieren ayudar”, explica la Sra. Fukatsu. La segunda área es sensorial, que perfecciona los cinco sentidos de los niños - vista, oído, olfato, tacto y gusto. Se les enseña a leer y escribir en la tercera área, que se centra en el desarrollo de las habilidades del lenguaje. El cuarto ámbito es matemáticas. “Puede sorprender a algunos; pero los seres humanos son bastante matemáticos y los niños están muy interesados en el volumen, el peso, el tamaño y los números”, dice la Sra. Fukatsu. La quinta es la libre expresión, donde los niños cantan y tocan instrumentos musicales.
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Durante su tiempo libre los niños juegan, nadan y practican deportes.
Durante los 101 días del viaje 69, los niños y niñas en el programa Montessori estarán expuestos a una variedad de culturas a medida que viajan a más de 20 países de todo el mundo. Ellos se reunirán con niños de la calle en San Petersburgo y aprenderán sobre la educación infantil en Copenhague. La Sra. Fukatsu dice que los niños también aprenderán unos de otros, con los mayores haciéndose cada vez más responsables de los menores. “Este es uno de los mejores elementos de la humanidad y florece en este ambiente”, dice ella. “Ellos son unos seres increíbles que nacen con la semilla de la paz”.