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Port of Call |
LAST UPDATE August 8, 2010
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| 16 de mayo de 2010 |
Aqaba, Jordania – Soñando con la tierra natal |
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| Habitantes curiosos nos miran desde puertas, ventanas y balcones. |
El ruido era ensordecedor cuando 100 niños palestinos gritando nos rodearon. Para estos refugiados que viven en el norte de Jordania, somos una forma rara de entretenimiento. Ellos invaden nuestro espacio personal, agarran y empujan mientras tratan ansiosamente de jugar y comunicarse con nosotros. “Tómame una foto, tómame una foto” gritan con entusiasmo en inglés. Es raro que los extranjeros visiten los campamentos dispersos por todo Jordania, pero desde 2005 El Barco de la Paz ha estado viajando regularmente a Jordania y encontrándose con estos refugiados. Al visitar los campamentos, los participantes adquieren un conocimiento directo acerca de los problemas que afectan a la región y obtienen un testimonio del legado creado por el conflicto entre palestinos e israelíes. |
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| Jovenes palestinos que nunca han estado en la tierra natal de sus abuelos guían a los participantes por el campamento. |
Para muchos participantes, esta es una experiencia única y, posiblemente, la única vez en sus vidas que visitarán un campamento de refugiados. La mayoría nunca antes ha hablado con refugiados o ha tenido la oportunidad de experimentar su estilo de vida de primera mano. Los palestinos se convirtieron en refugiados después de los conflictos por el territorio entre árabes e israelíes en 1948 y 1967, huyendo a países vecinos como Jordania, Siria y el Líbano. Desde la década de 1950 en adelante, los campamentos de refugiados fueron transformados en ciudades por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA por sus siglas en inglés) cuando se hizo evidente que una solución entre los israelíes y los palestinos se tardaría años en lograr. Un acuerdo entre ambas partes está aún muy lejos, lo que significa que los refugiados de tercera y cuarta generación están naciendo en las áreas que se establecieron como campamentos temporales hace más de 60 años. |
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| Muchos muros y puertas tienen consignas políticas garabateadas en ellas. |
Los participantes en el viaje Global 69 recolectaron una serie de suministros de ayuda, incluidos alimentos y mantas que entregarán a 100 familias que viven en el campamento de refugiados de Madaba, ubicado a unos 30 kilómetros al sur de Ammán, la capital de Jordania. El campamento hospeda a miles de personas que constituyen una pequeña fracción de los aproximados cinco millones de refugiados palestinos dispersos por todo el Oriente Medio, el 40 por ciento de los cuales viven en Jordania. Los refugiados en Jordania reciben la mayoría de los derechos, incluida la ciudadanía jordana, oportunidades de trabajo y acceso a los servicios públicos. Pero la vida en el campamento sigue siendo difícil. La expansión es restringida, así que las casas nuevas se deben construir sobre las más viejas. Durante un breve recorrido por la zona, los participantes se dieron cuenta de la vida tan claustrofóbica que se tiene allá. Las casas parecen colgarse entre sí sobre caminos polvorientos sin nombre, que están llenos de basura y objetos abandonados. Los refugiados pueden mudarse, pero el alto costo de la tierra en Jordania implica que la mayoría nunca abandonará los campamentos. |
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| Es común que las familias tengan muchos hijos, aunque el espacio en el campamento es extremadamente limitado. |
Los participantes pasaron la noche con familias locales para aprender más sobre la vida diaria de los palestinos. Tres de nosotros nos quedamos con la familia Sultan, que llegó a Madaba en 1948. Nosotros conocimos a Salman Sultan, quien tenía 18 años cuando tuvo que salir de su casa cerca de Jerusalén, convirtiéndose en un refugiado de primera generación. “Sólo eramos 10 de la familia cuando nos fuimos,” dice el Sr. Sultán. “Ahora tengo más de 300 familiares en el campamento, entre ellos 50 nietos.” El auge de la población dentro de Madaba se refleja en otras zonas palestinas como Gaza, que es el territorio más densamente poblado del mundo.
El gran número de refugiados que nace en países alejados de su patria histórica implica que encontrar una solución al conflicto en Oriente Medio es cada vez más urgente a medida que pasan los años. Esta expansión de la población también puede causar otros problemas, ya que puede resultar imposible encontrar espacio para acomodar a todos los refugiados en los territorios israelíes y palestinos. Muchos refugiados de segunda y tercera generación ven a Palestina histórica como su verdadero hogar, a pesar de que nunca han viajado a la región. Mustafa, el hijo de 18 años de edad del Sr. Sultan, nos dice que no quiere vivir en Jordania. “Quiero ir a Palestina,” dice Mustafa. “Pero Usted ha vivido en Jordania toda su vida, así que no es ésta su casa? “ le preguntamos. “No, Palestina es mi casa,” responde. |
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| Salman Sultan mantiene a su familia operando una tienda pequeña donde vende comida y pequeños artículos para el hogar. |
En la mañana, los participantes del Barco de la Paz tuvieron una charla con cinco refugiados de la primera generación, incluyendo Salman Sultan. Las historias de vida de estos ancianos están unidas por experiencias similares y ellos le expresan a los participantes que tienen familiares desaparecidos que no han visto desde 1948. Un participante pregunta si no les gustan los judíos. “Judíos, musulmanes y cristianos vivieron en paz antes de que Israel fuera creado,” dice el Sr. Sultan. Él dice que el no odia a los judíos, pero siente ira hacia aquellos que se mudaron de las naciones europeas al Oriente Medio y ayudaron a crear Israel. “La gente está muy triste, porque los israelíes llegaron del extranjero y nos quitaron nuestra tierra.” Otro participante pregunta por qué los refugiados no siguen adelante y aceptan Jordania como su patria. “Si lo forzarán a salir de Japón y tuviera que vivir en otro país por el resto de su vida, ¿cómo se sentiría?” el Sr. Sultán responde. |
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| Iizumi Kazuko le pregunta a Salman Sultan que haría si pudiera volver a su antiguo hogar. |
En una reunión al regresar al barco, los participantes hablaron entre sí acerca de sus experiencias. Todos dijeron que pasar la noche con las familias palestinas les ayudó a comprender cómo el conflicto en la región ha devastado las vidas de muchos. Uno de los participantes, Iizumi Kazuko, dice que ella quería ir al campamento porque no sabía mucho acerca de los refugiados palestinos y quería aprender más. “Al principio no sentía que ellos tuvieran características especiales que los hacen refugiados.” Pero ella dice que pasar tiempo con su familia y darse cuenta de que tenían tanto en común tuvo gran impacto en ella. “Más tarde en un plano emocional, sentí un gran choque porque son muy similares a mí.” Muchas familias dijeron que se sienten abandonadas por la comunidad internacional y le pidieron a los participantes que no se olviden de su experiencia. |
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