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27 de noviembre de 2009 Papeet, Tahiti – Educacion Anti Nuclear:  Preservando la verdad para las generaciones futuras
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El Sr. Oldham pide saber porqué no se decidió mejor probar una bomba supuestamente “limpia” en Francia continental.
El Sr. Roland Oldham estaba visiblemente turbado cuando se encontró con los Hibakusha (sobrevivientes nucleares) provenientes de Japón el 26 de noviembre. Presidente de la ONG “Muruora et Tatou” (MET), que busca la compensación para víctimas de las pruebas nucleares francesas en Tahití, el Sr. Oldham nos habló acerca de los retos a los que se enfrentan las y los tahitianos al buscar justicia por los efectos que la radiación ha dejado en su salud y en el medio ambiente. El Barco de la Paz organizó una reunión entre MET y los Hibakusha en Papeete, con la finalidad de discutir el impacto de las bombas atómicas en sus respectivas sociedades y para compartir ideas sobre cómo preservar la memoria de sus experiencias.

Entre 1966 y 1996, Francia llevó a cabo más de 190 pruebas nucleares en sus territorios de ultramar en el Pacífico sur. Muruora y otros atolones se convirtieron en la escena de explosiones atómicas de una fuerza de hasta 170 veces la lanzada sobre Hiroshima. A pesar que el gobierno francés mantiene su posición de que las pruebas fueron “limpias”, MET insiste que el daño de la radiación en la isla es algo innegable.

La organización fue fundada en 2001 con el fin de buscar compensación para las vícitmas de la radicación – a muchos de los cuales se les ha detactado cáncer y otras enfermedades serias. Sus casi cuatro mil miembros son ex oficiales militares, trabajadores de los sitios de las pruebas, junto con sus cónjugues e hijos. Ya han pasado 43 años desde que la primera bomba nuclear fue explotada sobre la isla, y hasta ahora las enfermedades y los años se han llevado ya la vida de muchos de los tahitianos que estuvieron expuestos a esta radiación. MET trabaja actualmente para preservar los testimonios de los testigos y víctimas que aún viven, y también ha pasado los últimos 8 años haciendo llamados para que se le dé acceso a los archivos médicos y militares acerca de las pruebas. Todos estos archivos permanecen cerrados hasta hoy.
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Los profesores Le Caill muestran una copia de un libro de texto que se utiliza en las escuelas elementares de Tahití, y en la que se dedica solamente una página a las actividades nucleares en la isla. Estos libros no incluyen información acerca del impacto de las pruebas.

Los principales obstáculos que los tahitianos enfrentan en su intento por acceder a la justicia son la extensa censura y las restricciones en la información sobre los sitios de las prueba nucleares. De igual forma, el Sr. Oldham asegura que la falta de educación anti nuclear en Tahití tiene implicaciones para el proceso de compensación y responsabilización, así como para el futuro de la nación. El profesor Maureo Maamaatlia Le Caill trabaja para una editorial de libros de texto escolares en Tahití y estuvo de acuerdo en que el gobierno francés remueve activamente información concerniente a las pruebas nucleares. También, nos explicó que por razones económicas y políticas muchos tahitianos tratan de evitar ofender al gobierno de Francia.

Los profesores en Tahití, siendo servidores públicos del Estado francés, buscan no utilizar materiales ni fuentes que se alejen de los lineamientos educativos oficiales para la isla y desde el punto de vista de dichos lineamientos, las pruebas nucleares se presentan como el motor detrás de la modernización de Tahití. Los libros escolares mencionan la construcción del aeropuerto internacional y las celebridades que han visitado la Polinesia francesa; pero no mencionan nada acerca de la contaminación ambiental y del incremento en el número de enfermos de cáncer que siguieron a las décadas de actividades nucleares. El profesor Le Caill concluye que, con base a la limitada información a la que los estudiantes tienen acceso en las escuelas, muchos de ellos terminan pensando que las pruebas fueron algo positivo para Tahití.

Meunui Le Caill, esposa de Maureo y profesora también ella, dejó la enseñanza porque no podía soportar la censura sobre este tema de tal importancia. Cuando dedicaba horas enteras de sus clases a analizar las pruebas nucleares francesas en Tahití, ella ya sabía que estaba arriesgando su trabajo, y según ella el actual sistema educativo de la isla no le hace ningún servicio a sus estudiantes, insistiendo que “Los niños tienen el derecho de saber”.
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La Sra. Shizuko Osaki explica que aún en Japón los maestros tuvieron que luchar en contra del gobierno para que el tema nuclear fuera introducido en los pensum de estudio.

Los miembros de MET querían escuchar las sugerencias de parte de los Hibakusha sobre las formas en las que la educación anti nuclear podría ser avanzada en la isla. Para la Sra. Shizuko Osaki, una profesora retirada de Nagasaki, fue fácil entender la frustración de ser un maestro en contra de la corriente de la política gubernamental. Según ella, aún sin el apoyo del gobierno, es posible para los profesores asumir su responsabilidad con sus estudiantes a través de programas independientes. Hablando sobre su propia experiencia en Nagasaki, la Sra. Osaki inició un círculo de discusión con otros compañeros profesores para desarrollar iniciativas que incrementaran el nivel de información de los estudiantes sobre los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Uno de los proyectos surgidos de estas discusiones fue un “calendario de la paz”, el cual gozó de una promoción nacional y terminó convirtiéndose en un libro para niños. Otras de las iniciativas del círculo de discusión fue un boletín y una propuesta de pensum de estudios.

El Sr. Michio Hakariya, con una trayectoria de 36 de enseñanza, colaboró también con sus colegas en el desarrollo de materiales suplementarios. Los profesores de su grupo también organizaron viajes de campo y programas de veranos centrados en educación para la paz. Según su opinón, una de las formas de ir más allá de los límites impuestos por el Estado es la recolección de firmas y el involucramiento de la sociedad civil en estos programas. También sugirió que los maestros formen grupos de investigación para contribuir a incrementar la información disponible y pública sobre las actividades nucleares en la isla. Por su parte, para la educadora y escritora de libros infantiles, Sra. Mitsuko Ono, es importante que los maestros tengan pasión por la educación para la paz. Según ella, independientemente de las sanciones y limitaciones gubernamentales, los profesores son los responsables ultérrimos y en control de la experiencia educativa de sus salones de clases.
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Los miembros de MET y los Hibakusha estuvieron de acuerdo que una mayor colaboración entre educadores de Tahití y Japón sería muy positiva para los procesos de educación anti nuclear en ambos lados.

Muchos de los esfuerzos actuales de MET se enfocan en la oposición a la recientemente introducida Ley Morin. Bajo esta ley, le correspondería al Ministerio francés de la Defensa decidir quién es merecedor de compensación a causa de los efectos de la radiación. Para el Sr. Oldham no hay mucha confianza de que todos los más de 4,000 miembros de MET accedan a la justicia bajo este esquema. De igual froma, según MET la ley no reconoce tampoco los últimos descubrimientos científicos sobre el impacto de las pruebas nucleares. La ley mantiene la posición de que las pruebas fueron “casi limpias” e identifica solamente unos pocos lugares en Tahití que habrían sufrido los efectos de la radiación.

El Sr. Oldham teme que, sin una educación anti nuclear adecuada, el conocimiento sobre este importante capítulo de la historia de Tahití se pierda para las futuras generaciones, aún cuando ellos seguirán siendo afectados por el impacto de la radiación en su salud y en el medio ambiente. El Sr. Oldham considera que la construcción de un memorial como el que se encuentra en Hiroshima debe ser también puesto en marcha en el centro de Papeete, para asegurarse que los tahitianos no se olviden de su pasado reciente. De igual forma, espera en el futuro cooperar con El Barco de la Paz en la elaboración de programas de intercambio entre la juventud de Tahití y Japón para promover la educación anti nuclear y en favor de la paz.