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Port of Call |
LAST UPDATE January 6, 2010
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| 9 de octubre de 2009 |
Dubrovnik, Croacia – Creando puentes y renovando esperanzas |
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El centro histórico de Dubrovnik, visto desde la entrada de la sede de DESA. Miles de turistas llenan la ciudad cada año, para pasearse por sus centenarias callejuelas y plazas. |
La ciudad de Dubrovnik podría ser el lugar perfecto para un cuento de hadas. Sus edificios de piedra, sus callecitas estrechas, su mar y sus montañas que se elevan hasta las nubes son el escenario ideal para el romance y los sueños. Hoy la ciudad es un destino turístico muy popular en el Mediterráneo; pero su encanto y belleza esconden un pasado doloroso y no muy distante.
Hace 18 años estalló un violento conflicto en Croacia, entre croatas y serbios, que empezó en 1991 y que vio a muchas personas internamente desplazadas y refugiados de Croacia y Bosnia huir hacia Dubrovnik para escapar de la violencia. Cerca de 30,000 personas se apiñaron en los hoteles que habían sido puestos a disposición por las autoridades locales. Sin embargo y a pesar de los alimentos y el albergue que se ofrecían, muchas mujeres solo vieron desesperación en sus perspectivas de futuro. Fue por esta necesidad de buscar certitud en el porvenir, que nación DESA. |
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| La Asistente Ejecutivo de DESA, Ana Cvjetkovic pasa revisando el trabajo que hacen los participantes de El Barco de la Paz con el hilo y la aguja, durante un taller de bordado. Ana y su familia llegaron a Dubrovnik huyendo desde la región de Konavle, en Croacia, durante la guerra. |
Esta organización no gubernamental, humanitaria y de paz, fue fundada en 1993 con la finalidad de ayudar a mujeres desplazadas a ganar su autonomía a través de la capacitación técnica. Después de poco tiempo se hizo obvio que el apoyo de DESA era también muy positivo en la recuperación emocional después de los traumas de la guerra.
Durante el viaje global 67, los Hibakusha (término japonés que designa a los sobrevivientes atómicos), los estudiantes internacionales de la Universidad alemana de Tübingen y otros participantes de El Barco de la Paz visitaron la sede de DESA. El edificio, cerca del centro histórico de Dubrovnik, es un punto de reunión y centro de capacitación para los 250 miembros de la organización. Al principio, las mujeres venían a aprender oficios tradicionales como tejido, costura, manufactura de dulces y bordado. Ahora, el centro también ofrece clases de computación y de idiomas. |
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Fatima Imic es una instructora de tejido en DESA. Aquí se le ve ayudando a la participante Tomine Kiyoko en el telar. La Sra. Imic es una refugiada proveniente de Bosnia y no tiene un hogar al que regresar. Ella vive ahora de las artesanías que vende a través de DESA. |
Al preguntarle acerca del enfoque de DESA en el apoyo a las mujeres, la asistente de proyectos Seka Limov, comentó que son las mujeres y los niños los más afectados durante la guerra, y que “las mujeres son el pilar de la familia. Si ayudas a las mujeres, se está ayudando a la familia completa”. Sin embargo, también los hombres son bienvenidos y algunos de ellos han participado en los programas que ofrece la organización. Entre 1997 y 2003, 1,784 personas han sido beneficiadas con los programas educativos y los talleres de DESA, siendo mujeres 85% de estas personas. Actualmente, más de 400 hombres y mujeres desempleados participan en DESA cada año. El Barco de la Paz, por su parte, cuenta ya con una larga relación de amistad con esta organización y las 23 máquinas de coser que fueron donadas por El Barco de la Paz en 1998 están actualmente todavía en uso en el centro de DESA.
La Srta. Limov comentó que aún después que terminaron las hostilidades, la gente de Dubrovnik continuó sufriendo por mucho tiempo por las cicatrices psicológicas de la guerra. A pesar de que sí existía un programa específico para atender a los veteranos de guerra, no había ningún programa que diera asistencia organizada a civiles que sufrían de estrés post-traumático. Las mujeres desplazadas en particular se sentían inútiles y apartadas de la sociedad. DESA les dio entonces la oportunidad de socializar y compartir sus pensamientos y emociones, a la vez que se iban capacitando para conseguir un empleo o establecer su propia micro empresa. Según la Srta. Limov, DESA les dio una esperanza de volver a sentirse útiles de nuevo. |
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| La Hibakusha Ono Mitsuko (a la derecha) expresó su solidaridad con las mujeres de DESA. Su descripción del sufrimiento experimentado por tantas familias, como resultado de los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki, tuvieron un gran impacto en la audiencia. Escuchando su testimonio está la Srta. Seka Limov, asistente de proyectos (segunda desde la izquierda). |
A medida que Dubrovnik y el resto del área se fueron recuperando después del conflicto, el número de refugiados fue disminuyendo y DESA fue capaz de ampliar su visión. Ahora, la organización busca responder a las necesidades de su comunidad a través de programas y campañas educativas. Asimismo, DESA colabora con otras asociaciones de mujeres en Montenegro y Bosnia, para promover el turismo sostenible en la región, a la vez que esta cooperación sirve también para crear puentes entre estas naciones, como parte de un gran proceso de reconciliación.
La Hibakusha Ono Mitsuko se identificó personalmente con el trabajo de DESA en favor de las mujeres de la región. Siendo escritora, ella utiliza sus libros como una forma de compartir las experiencias y perseverancia de las mujeres y niños afectados por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Dirigiéndose a las personas reunidas en el centro de DESA, la Sra. Ono compartió la historia de una madre y su hija, quién había quedado desfigurada a causa de los efectos del bombardeo nuclear. Al final, concluyó que siendo las mujeres las dadoras de vida, su amor y persistencia pueden llegar a vencer los planes de aquellos que pretender destruir vidas, pidiéndoles también a las mujeres de DESA no descansar en su llamado de NO MAS GUERRAS! |
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