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Port of Call |
LAST UPDATE January 6, 2010
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| 9 de septiembre de 2009 |
Da Nang, Vietnam – Encontrando puntos comunes para construir un mundo en paz |
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Los sobrevivientes Niimi Hiroso y Hakariya Michio examinan uno de los túneles utilizados por las fuerzas del Viet Cong, en la casa del Sr. Trung, un ex-combatiente. |
En vísperas de las celebraciones del día de la independencia en Vietnam, Da Nang estaba cubierta con banderas, y las calles vibraban de actividad, cuando El Barco de la Paz atracó en el puerto de la ciudad el 1 de septiembre. Actualmente, la ciudad se encuentra en un proceso de rápido crecimiento y lo que algún día fue un pequeño pueblo pesquero tiene ahora ambiciones de convertirse en la próxima Singapur. Sin embargo, fue más bien el pasado de Da Nang que capturó la imaginación de los participantes de El Barco de la Paz, en la segunda edición de su “Viaje Mundial por un mundo libre de armas nucleares”.
Da Nang fue la sede de la mayor base militar estadounidense en Vietnam del Sur, durante el tiempo de la Guerra de Vietnam y también se encuentra clasificada como “Area de Dióxido”, debido al uso y almacenamiento en el área del tóxico herbicida, conocido como “Agente Naranja”.
Durante su visita a Da Nang, los diez “Hibakusha” (sobrevivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki), acompañados de tres estudiantes japoneses de bachillerato, visitaron por primera vez la casa del Sr. Trung, un ex-guerrillero del Viet Cong. En su casa, los participantes tuvieron la oportunidad de examinar uno de los túneles que eran usados por el Viet Cong durante la guerra de Vietnam. En ese tiempo, los combatientes entraban al túnel por la sala de la casa del Sr. Trung y luego lo cruzaban a gatas por unos diez metros, hasta salir a un campo vecino. |
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El Sr. Kawasaki Akira, uno de los co-fundadores de El Barco de la Paz (a la derecha), saluda a la Directora de la Asociación de Da Nang para las Víctimas del Agente Naranja/Dióxido (DAVA), Sra. Nguyen Thi Hien. |
Seguidamente, el grupo visitó también dos centros de rehabilitación para las víctimas del Agente Naranja / Dióxido, en Da Nang. Estos centros son administrados por la Asociación de Da Nang para las Víctimas del Agente Naranja/Dióxido (DAVA por sus siglas en inglés). En estos locales, los Hibakusha pudieron apreciar de primera mano los efectos a largo plazo de este herbicida, 40 años después de que fuera introducido a la zona. Como una de las consecuencias de su uso, en estos centros se encuentran niños con deficiencias físicas y mentales.
El Barco de la Paz ha tenido ya por mucho tiempo una fructífera relación con DAVA y recientemente donó 12,000 dólares estadounidenses para la construcción de un tercer centro de rehabilitación. Este monto fue recogido a través del proyecto “Change for change” (nombre en inglés que se refiere al “cambio” o dinero sobrante que se colecta a bordo para destinar aproyectos que generan “cambios”). Como su nombre lo indica, este proyecto implica la recolección del dinero que los participantes no terminaron de gastar, en moneda local, al momento de dejar cada uno de los puertos que el barco visita. |
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La sobreviviente, Ono Mitsuko, quien es también escritora y dibujante, le ayuda a este joven residente del centro de rehabilitación a doblar su propia grulla de papel. |
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| Estos residentes se siente orgullosos de mostrar sus collares hechos de grullas de papel. |
El símbolo del proyecto Hibakusha es la grulla de papel doblado, o “Orizuru” como se le llama en japonés. Tanto los Hibakusha como los estudiantes de bachillerato que visitaron los centros pudieron sobrepasar la barrera del idioma, haciendo uso de este arte tradicional. Todos los niños sonreían, a la vez que trataban de doblar sus propias grullas, bajo la guía de los Hibakusha. |
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El sobreviviente Nishioka Hioshi (en el centro) pintó un cuadro representando la angustia y la destrucción en Nagasaki. Le ayudaron otros de los sobrevivientes, el Sr. Konishi Shinichi (a la izquierda) y la Sra. Osaki Shizuko, junto con Kobayashi Shingo de El Barco de la Paz. |
Un poco antes del almuerzo, el sobreviviente Nishioka Hiroshi contó su experiencia sobre la bomba atómica en Nagasaki. El Sr. Nishioka, quien era un estudiante de secundaria en 1945, contó como él aún se acuerda de una gran luz cegadora y de un impacto tan fuerte, que lo arrojó al suelo dejándolo inconsciente. Dirigiéndose a los medios de comunicación y a la gente que se había reunido en el centro de rehabilitación, el Sr. Nishioka dijo que, tal como en el caso del Agente Naranja, los efectos de la radiación producida por la bomba han continuado por mucho tiempo después de que las víctimas fueran expuestas a ella. Dijo también que los ciudadanos de Japón y Vietnam “Deben trabajar juntos para que estas armas sean abolidas”. |
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El sobreviviente Hakariya Michio (a la derecha), comparte sus experiencias sobre Nagasaki con las miembros de GPPAC (desde la izquierda), Victoria Carreras, Samara Papieva y Ana Bourse. |
En el centro, los miembros del Proyecto Hibakusha se encontraron también con representantes del Comité Global para la Prevención de Conflictos (GPPAC por sus siglas en inglés), del cual El Barco de la Paz funge como Secretaría Regional para el Noreste Asiático. Los miembros del Comité se encontraban participando en una capacitación sobre medios de comunicación, a bordo del viaje global 67, y también tuvieron la oportunidad de pasar un tiempo con los niños y escuchar los testimonios compartidos por los Hibakusha. La. Srta. Maja Vitas, proveniente de Serbia y una de los miembros de GPPAC, con base a su experiencia durante la guerra de los Balcanes extendió el llamado por el desarme nuclear para que se termine con todo conflicto armado. |
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Los participantes recibieron una amplia presentación sobre los restos de la Guerra de Vietnam durante su visita a Da Nang. Aquí se les ve examinando piezas de artillería en el museo de Ho Chi Minh. |
El programa en Da Nang terminó con una visita al museo de Ho Chi Minh, en el que se presentan los diversos esfuerzos de resistencia por parte del Pueblo Vietnamita ante diversas potencias extranjeras a lo largo de la historia. Para los participantes de El Barco de la Paz, las armas que formaban parte de la exhibición les ilustraron todo el dinero y energía que han sido invertidos en la destrucción de vidas humanas. Después de la visita al museo, uno de los Hibakusha recalcó que tales exhibiciones de poder militar le parecían sin sentido, ante la destrucción que han causado. |
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