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27 de abril de 2009 Xiamen, China – Un descubrimiento cultural.
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El paisaje de la ciudad de Xiamen desde el barco, mientras nos aproximábamos a nuestro primer puerto de llegada en nuestro viaje global No. 66.

Después de cuatro días en alta mar, el Viaje Global No. 66 del Barco de la Paz llegó a su primer puerto, en Xiamen, China. Este puerto está localizado en una de las prefecturas más bellas y ecológicas de todo el país. Siendo tan cercanos, Japón le debe una gran parte de su herencia cultural y su identidad a China; pero aún así, antes de desembarcar, eran pocos los que tenían alguna idea acerca de la cultural china, el idioma o las costumbres. Con la finalidad de saber más acerca de la cultura local, un grupo de participantes se dirigieron al hogar de una típica familia de la región, para compartir una comida preparada en casa y participar en un programa de intercambio, para entender mejor su forma de vivir la vida.
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El festín preparado por la familia Chin para los participantes.
Esta casa, residencia de la familia Chin, se sitúa apróximadamente a 30 minutos del centro de esta ciudad portuaria, en una zona semi-industrial de clase media. Los particpantes se asombraban de la gran cantidad de frutas que se vendían en los puestos a los lados de la calle y de lo barato que lo precios eran en comparación con Japón. Los alrededores de la ciudad también fueron muy interesantes para los participantes, muchos de los cuales nunca habían salido de Japón antes. Vistas de las calles atestadas de puestos y vendedores ambulantes llevando sus productos, y de animales matados en presencia de todos para comer, generaron diversas reacciones en el grupo. “Me pareció extraño; pero fue interesante”, nos comentó Mayumi, en su primera visita a China.

Al llegar a la residencia Chin, la familia saludó a los participantes y les sirvieron té en la sala de estar. El Sr. Chin le ofreció cigarros a los hombres, mientras que su esposa y su hija terminaban los preparativos del almuerzo. Para facilitar la comunicación y responder preguntas de los curiosos participantes sobre la vida en China, Maasam, un vecino que habla Japonés, se unió al grupo. El les explicó que en la cultura china son los hombres quienes generalmente se encargan de cocinar; pero que recientemente se había hecho normal compartir las tareas del hogar.
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A través de los Kanji, los participantes pudieron comunicarse con uno de sus anfitriones, Sandy, una niña de 20 años y estudiante de universidad que ahora está en una pasantía en una compañía de turismo.

según la tradición china, si hay invitados para comer se tiene que preparar comida en abundancia – mucho más de la que es posible comer. Se considera que uno es mal anfitrión si toda la comida se termina. También, una gran cantidad de carne en la comida es un símbolo de riqueza – un detalle importante en la cultura china.

Después de comer, la Sra. Chin le preparó a los participantes más té, mientras todos trataban de comunicarse con la familia. “Comunicarnos fue muy difícil. Nos comunicabamos en Inglés y con un poquito de Chino; pero no podíamos ocupar Japonés. Escribíamos en Kanji (caracteres chinos que también se ocupan en Japonés) para entendernos. Fue fantástico poder comunicarnos con alguien de otra cultura”, nos contó Yamanote Hotoshi. “Aprendí un poco de cómo piensa la gente en China y lo que hacen en su vida diaria, y eso me ha interesado más en la cultura del país”.
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Animales vivos en un matadero local, una escena que impresionó a varios de los participantes.
Siendo el punto de China más cercano a Taiwán, sólo un poco más de un kilómetro de distancia, Xiamen ha sido como una zona de frontera y un lugar de tensión y emoción intensas. Un gran fuerte cerca del puerto aún permanece como testigo de esta pelea, manteniendo cañones que aún hoy siguen apuntados a Taiwán. Hasta 1986, cuando el Gobierno chino cambió sus políticas económicas, había una gran oposición a ambos lados del estrecho, incluyendo ataques de cañón, bombardeo de propaganda y espionaje. La intensidad del conflicto llegó a su punto máximo en 1956, cuando alrededor de 4.6 millones de balas de cañón fueron disparadas desde Taiwán hacia Xiamen en una semana. Aún hasta los años 1970, era usual el tiro mutuo de un par de balas de cañón a la semana.

Como una idea creativa de reciclaje, el hierro de todas estas balas de cañón se ha utilizado para forjar cuchillos decorativos, conocidos como “cuchillos Kimmon” - en honor de la isla taiwanesa desde la cual se disparaban los cañones. Los cuchillos aún se producen hoy en día y son famosos en toda China. A pesar de que siguen siendo complicadas, las relaciones entre China y Taiwán han mejorado dramáticamente desde 1986 y, debido a su proximidad, los dos son ahora importantes socios comerciales.
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Existe aún una fuerte forma de vida original en China, especialmente en las regiones en desarrollo. Esta madre y su hija saludaron a los participantes cerca de una fábrica textíl local.

Xiamen es conocida como una de las más bellas prefecturas de China, por sus amplias extensiones de bosque. Con la finalidad de proteger esta reputación y el patrimonio natural de la región, el Gobierno local de Xiamen ha venido implementando una serie de leyes diseñadas a limitar la emisión de dióxido de carbono. Se ha prohibido por ejemplo, el desarrollo de fábricas, y existen leyes encontra de automóbiles contaminantes.
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La miembro del Barco de la Paz, Izu Yuuka, y una vecina de la localidad, afuera del templo Nanputuo, de 800 años de antigüedad.

En el camino de regreso, paramos en un templo Budista, donde Massam les explicó a los participantes las diferencias entre los templos y las costumbres budistas chinas y japonesas. El templo de “Nanputuo”, construído en el año 1,200, alberga una serie de Budas a los que rezan los devotos para obtener paz y tranquilidad en sus vidas. Massam nos explicó que este templo es bastante típico y que, como muchos otros, fue convertido en prisión para disidentes durante la revolución popular de Mao, durante la cual la religión fue prohibida.