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18 de junio de 2009 Reykjavik – Las implicaciones del desarrollo energético en un país rico en recursos.
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Reykjavik, la capitad de Islandia, es abastecida casi en su totalidad por fuentes de energía renovables. Sin embargo, hay tanta abundancia de electricidad en la ciudad que un aproximado del 90% no se utiliza.

Geográficamente remoto y poco desarrollado hasta bien entrado el siglo pasado, Islandia es ahora una floreciente nación democrática, con unos de los niveles de vida más altos y mayores libertades civiles a nivel mundial. De igual forma, también ha sido uno de los mayoremente afectados por la reciente crisis económica global, experimentando una caída estrepitosa del valor de su moneda. De igual forma, la historia de Islandia es inseparable de sus volcanes, a la cual debe su propia existencia, dado el hecho que es una isla volcánica.

Dado el hecho de que más del 70% de la energía del país es producida por fuentes renovables, lo que incluye más del 99% de la electricidad proveniente de plantas hidroeléctricas o termales, a Islandia se le considera frecuentemente como uno de los países más “verdes” del mundo, y tiene ahora la meta de ser energéticamente independiente para el año 2015. Sin embargo y a pesar de estas sorprendentes estadisticas, debido a su alta dependiencia a los vehículos, los islandeses también son unos de los que tienen los mayores niveles de emisiones de dióxido de carbono per cápita, un hecho que podría reflejar altos niveles de desconocimiento en el tema ambiental.
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La primera represa hidroeléctrica construída en Islandia, en 1921, es un ejemplo aún en uso, de un proyecto sostenible a pesar del impacto ambiental causado, debido a la forma en que es manejada, buscando reducir su impacto utilizando sólo lo que se requiere.
En años recientes, Islandia ha venido tratando de promoverse como una nación productora de energía, en un esfuerzo por diversificar y estimular su economía, tradicionalmente pesquera, y para atraer inversiones extranjeras. Esto ha dado ya como resultado una producción masiva de plantas productoras de aluminio a lo largo del país, provocando la destrucción de la biodiversidad de la región y la degradación medioambiental, y se espera que muchas más plantas se abran en el futuro.

Con la finalidad de comprender las diferentes perspectivas de la situación y las implicaciones que tiene el impacto de la industria de la energía, los participantes del Barco de la Paz visitaron una gran variedad de instalaciones de energía verde. Sin embargo, para empezar el tour y con el fin de comparar dos lugares, los participantes comenzaron visitando la primera planta hidroeléctrica construída en el país para generar la energía de la mitad de la iluminación pública de Reykjavik. Después de eso, visitaron una cascada que ha sido designada para convertirse en una planta hidroeléctrica, con el único propósito de proveer energía a una de las compañías de aluminio.

A pesar del hecho de que ambas presas afectarán el estado natural del ecosistema, la diferencia a nivel de concepto entre las dos es importante. La compañía productora de aluminio tendrá que consumir tanta energía como le sea posible para maximizar su producción y por ende la planta tendrá que rendir mucho más, causando un mayor impacto al ecosistema local.
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Con la finalidad de tener una imagen del medio ambiente local antes de la instalación de las plantas eléctricas, los participantes visitaron una cascada que se convertirá en represa dentro de dos años. El hecho de que este lugar de belleza natural se perderá dentro de tan poco tiempo es algo que no se les escapó a los participantes, quienes estuvieron muy inspirados por la belleza de las vistas.
Por su parte, la planta de iluminación pública que visitaron no se utiliza a su máximo potencial, y de hecho no se ocupa para nada por los ocho meses en donde hay suficiente luz solar durante la noche como para no necesitar iluminación pública. La represa es manejada responsablemente para minimizar el daño medioambiental, e incluso los nutritientes acumulados se transportan río abajo para mantener los niveles de nutrición del suelo.

La gente en Islandia tiene ya toda la energía que necesita, y toda construcción de más planas de energía es concebida con el propósito de abastecer a compañías extranjeras que contribuyen a la destrucción de los altiplanos islandeses. Estos proyectos, son el resultado de iniciativas gubernamentales que abrieron las puertas a estas empresas para pode aumentar la recepción de inversiones. El desarrollo de esta industria ha proveido con trabajos temporales a muchos islandeses; pero sin embargo la naturaleza misma del trabajo no lo hace una labor sostenible. Esto se debe a que una vez los niveles de producción han sido alcanzados, las plantas normalmente continuan empleando sólo a un número mínimo de trabajadores, por lo que al final se volvería a casi los minos niveles de desempleo que en el pasado, mas el daño ambiental a ser producido, con las empresas extranjeras siendo las únicas ganadoras.
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Uno de los ejemplos prácticos del potencial de la energía geotérmica es el proyecto “Islandia tropical”. En este proyecto, se construyeron invernaderos con conductos por los cuales se lleva el vapor desde las zonas termales, creando un clima semitropical que facilita la producción de frutas tropicales como bananas, fresas y flores.
A pesar de que estos son recursos renovables, los beneficios a largo plazo de las represas hidroeléctricas han sido motivo de debate a lo largo del timpo, debido al impacto ecológico que causan a los sitemas fluviales. Una alternativa favorable a la energía hidroeléctrica es entonces la termal, un recurso en el que Islandia es verdaderamente rico. Actualmente, hay 20 lugares a lo largo y ancho del país que han sido ya reconocidos por científicos como sitios potenciales para la instalación de plantas geotérmicas. De estos 20 lugares, algunos de ellos situados dentro de los paisajes más bellos y prestigiosos de Islandia, 16 de ellos han sido destinados por el Gobierno islandés para ser utilizados por las compañías productoras de aluminio para el año 2015. A este punto, se estima que estas compañías estarán consumiendo el 97% de la energía producida dentro de Islandia.

En las areas termales, son necesarios 200 años para que el magma volcánico pueda calentar la tierra lo suficiente para ser apto para la explotación. En estas áreas se abren hoyos de apróximadamente 1 metro de profundidad para extraer el vapor a alta presión que hace mover las turbinas para crear electricidad. Sin embargo, si el vapor se extrae a una velocidad mayor de lo que le toma al magma calentarlo, encontes se producirá un enfriamiento que resulta en la pérdida del potencial del vapor para ser utilizado en la producción de energía.
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La planta geotérmica al lado de la “Laguna Azul” es un ejemplo de planta sostenible y responsable que provee electricidad, asi como agua caliente y fría a las municipalidades de la Península de Reykjanes. De igual forma, en sus recintos se encuentran también instalaciones de investigación y un complejo de Spa.
Una de las paradojas que más obvias le pareció a nuestros participantes a lo largo del tour fue el potencial aún no realizado de este tipo de energía verde en Japón, algo que se evidencia aún más por el hecho de que la mayoría de la maquinaria empleada en la mayoría de las plantas de energía de Islandia son producidas por la compañía japonesa Fujikuko (Compañía Fuji de Industrias Pesadas).

Hablando de la ironía de esta situación, el participante del Barco de la Paz Tokie Nami, compartió su opinión, sobre “¿Porqué será que Islandia es tan progresista a un nivel tan fundamental como la producción de energía sostenible, mientras que Japón tiene el mismo potencial de crear el mismo tipo de energía; pero se enfoca en iniciativas ecológicas como el uso de palillos reusables, que es bueno pero sólo tiene un efecto a nivel superficial, mientras seguimos dependiendo de la energía nuclear?”. Por su parte, Yamada Akira comentó que “Japón todavía tiene áreas de una belleza virgen, aunque no estamos particularmente enfocados en su preservación. Parece que Japón sigue más enfocado en el desarrollo científico...talvez los japoneses, y en especial las y los jóvenes, tienen que tomar el ejemplo de Islandia y empezar a hacer algo para cuidar la poca naturaleza que hemos dejado”. Ahora se espera que proyectos sobre futuras represas puedan ser prevenidos por medio de una eficiente oposición comunitaria.