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20 de marzo de 2009 Rapa Nui: Los participantes aprenden sobre las tradiciones de ayer, gracias a los estudiantes de hoy
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Los famosos “Moai”, o estatuas de piedra representando a los Jefes tribales de Rapa Nui.
Por años, los científicos se han quebrado la cabeza preguntándose de donde vinieron los habitantes de Rapa Nui, o Isla de Pascua como se le conoce usualmente. La isla es una de las más remotas en el planeta, y a pesar de esto ha estado poblada por ya cientos de años. Las dos mayores teorías eran que sus habitantes habían migrado de América del Sur o de otras islas de Polinesia. Sólo recientemente, a través de pruebas de ADN en antiguos huesos Rapa Nui, se confirmó que los isleños son de origen Polinésio – Como los propios Rapa Nui habían dicho. El activista Tahitiano Gabi Tetiarahi, un ponente invitado que vino al barco para discutir acerca de las poblaciones indígenas de Polinesia entre otros temas, les contó a nuestros participantes la historia que había oído de los ancianos de su comunidad: “Un da nuestros líderes – unos 2000 años antes de Cristo – fueron a Tapuatapuatea y se les pidió buscar nuevos destinos para la gente de Polinesia. Constuyeron una canoa y el rey Hoto Matua pidió ir a Rapa Nui”. Los Polinesios viajaron en canoa para poblar la mayoría de las islas en el Pacífico Sur. “Esta es la historia que todos los Europeos no sabían para nada cuando vinieron aquí”, nos dijo Gabi.
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Un participante del Barco de la Paz les reparte juguetes para hacer burbujas a los niños.
Una de las razones por las cuales las historias orales de Rapa Nui no eran consideradas fidedignas por parte de los científicos es que mucha de la población (y los transmisores de las historias orales) fue exterminada en los siglos XIX y XX en una combinación de guerras tribales y entromisión occidental. En 1772, cuando el primer Europeo puso sus ojos en la isla, se reportó alrededor de 2,000 y 3,000 habitantes. Pero una rápida serie de sucesos – Tráfico violento de esclavos por parte de Perú, epidemias provocadas por enfermedades occidentales, guerras entre clanes – provocaron que para 1877 sólo quedaran 111 Rapa Nui. Cerca del 97% de la población había muerto o huído y mucha de su cultura fue perdida para siempre. ahora, hay apróximadamente 4,000 habitantes en la pequeña isla, y la gente Rapa Nui están tratando de mantener viva su cultura del baile, la música y la mitología. Los participantes del Barco de la Paz fueron invitados al Colegio Hermano Eugenio Eryaud, una escuela privada en la isla, para aprender acerca de la cultura de Rapa Nui por parte de los estudiantes y para compartir un poco de su propia cultura japonesa.
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Arte traditional hecho por los estudiantes: El significado del idioma tradicional se ha perdido.
Pero antes que los Rapa Nui puedan compartir su cultura con visitantes venidos de fuera, claro que es necesario que primero se la enseñen a sus propios jóvenes. Por esa razón, el Colegio Hermano Eugenio Eryaud tiene dos jardines en su patio, en el cual los estudiantes pueden cultivar plantas tradicionales como el taro y las matas de banana. Los estudiantes aprenden como los Rapa Nui subsistían con esas plantas hace cientos de años, mucho antes de que en la isla apareciera el restaurante de sushi y la tienda de helado. A pesar de que las clases son enseñadas en Español (Rapa Nui es una colonia de Chile), los estudiantes también tienen clases en su lengua nativa Rapa Nui. Arte tradicional cuelga del techo de la biblioteca de la escuela, como el que también se puede ver en las famosas estatuas de piedra o pintado en madera con tintes extraídos de caracoles y plantas. Pero a pesar de los grandes esfuerzos de mantener este arte tan tradicional como sea posible, se nota la pérdida que ha sufrido: Las pinturas están enmarcadas con inscripciones en Rongo Rongo, el indecifrable y antiguo sistema de escritura de Rapa Nui. El significado de las frases, copiadas de textos antiguos, talvez nunca se conozca.
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Un estudiante del Colegio Hermano Eugenio Eyraud juega con un hula-hoop traído por el Barco de la Paz.
Después de mostrarle a los participantes los jardines, el arte y los salones de clase, era hora del recreo. Una vez mas, los participantes se convencieron que no importa que tan distinto un país o una cultura sea con respecto a la propia, la cultura del juego en los niños es la misma en todo el mundo. Los niños jugaban y corrían, viendo curiosamente a los participantes antes de arrebatar algún juguete o los hula-hoops que los participantes habían traido como regalo. A pesar de que existía una obvia barrera idiomática, los Rapa Nui y los participantes del Barco de la Paz fueron capaces de comunicarse con sonrisas y gesticulaciones y pronto todos estaban jugando juntos. Después del recreo, los niños mayores hicieron una presentación. Uno de los profesores de la escuela nos contó como los antiguos Rapa Nui solían elaborar ropa golpeando la madera del árbol sagrado de mahute hasta formar pliegos tan delgados y suaves como una bolsa; pero mas resistente. Visitiendo trajes de este material y decoradas con conchas y plumas, muchachas de la escuela presentaron un baile para nuestros participantes. Después de esto un grupo de muchachos también tocó instrumentos tradicionales y luego un baile un poco mas coqueto y provocativo fue presentado por una pareja de muchachos. Los participantes verían luego más aún de este tipo de baile, cuando un grupo de bailarines Rapa Nui subió al barco para darnos una presentación en vivo.
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Una participante vestida en traje tradicional japonés posa con jóvenes Rapa Nui vestidas en sus trajes típicos de danza.
A pesar de una ligera llovizna, los participantes estuvieron dispuestos a mostrarles su cultura a los estudiantes. Muchas Señoras vistieron Yukata, el Kimono tradicional de verano, y guiaron a los estudiantes y a los participantes a bailar el Bon-Odori, un baile antiguo que aún se realiza a todo lo largo y ancho de Japón. Manteniendo el tema del festival japonés, los participantes compartieron juegos típicos con los alumnos, que estuvieron felices de saber que se podían quedar con los juguetes utilizados. Después de que los japoneses compartieran su cultura de festival con los Rapa Nui, los dos grupos se mezclaron de nuevo para enseñarse mutuamente sus pasos de baile y hacer competencias de hula-hoop. Como pasa con todos los tours de intercambio del Barco de la Paz, nos pareció que el tiempo había volado y era ya la hora de regresar. Los participantes dijeron adiós a los estudiantes Rapa Nui, seguros de que su cultura continuará viviendo por muchos años por venir.