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Port of Call |
LAST UPDATE May 9, 2006
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| 13 de febrero del 2006 |
Buenos Aires, Argentina – Programa de estudio de la Universidad Global: de granero del mundo a una nación al borde de la hambruna |
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| El profesor Walter Pengue impartiendo una charla abordo. |
La segunda unidad de la Universidad Global de Peace Boat se basó en Argentina como caso de estudio, con el fin de destacar asuntos globales relacionados con la producción, distribución y consumo de alimentos. Antes de la llegada del barco a Buenos Aires, el Profesor Walter Pengue, especialista en agricultura, economía y medio ambiente de la Universidad de Buenos Aires, subió abordo con el fin de compartir con los participantes acerca de la situación actual de este gigante latinoamericano que lucha para recuperarse de su colapso económico.
Conocido como el “granero del mundo” por una gran parte del siglo XX, el Profesor Pengue considera que desde la decada de los 90, “la políticas neoliberales argentinas han convertido al país en un proveedor de mercadería, por cuanto en la actualidad principalmente provee forraje para animales en Europa bajo la forma de exportaciones de soya”. |
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| Sesenta porciento de la tierra argentina cultivada está cubierta por campos de soya genéticamente modificada, tal y como éste cerca de Rosario. |
Por más de 100 años, el modelo agropecuario argentino se desarrolló como uno de los más exitosos del mundo. La producción de alimentos satisfizo las necesidades de la población a la vez que un gran excedente permitía exportaciones de considerable magnitud. Además, la rotación de plantaciones maximizó la calidad de la tierra y consecuentemente la productividad, reduciendo la erosión y otros problemas ambientales relacionados. La agricultura tradicional permitió la creación conjunta de una estructura y un orden social, por cuanto una amplia población rural encontraba empleo en granjas de tamaño medio y pequeño.
En la década de los 90, Argentina experimentó un viraje hacia las políticas neoliberales que promovieron nuevas tecnologías agrícolas y un nuevo modelo agroexportador. En particular, vastas plantaciones de soya provenientes de semillas genéticamente modificadas se convirtieron en el patrón. Dado que la soya ha demostrado ser un cultivo versátil y multipropósito, de fácil producción y control de pestes, grandes granjas industriales obtuvieron enormes beneficios de dicha semilla, pero sólo para aquellos pocos en cuyas manos se encontraba la tierra.
Las consecuencias que han resultado de este cambio hacia un sistema de producción industrial de soya han sido devastadoras para la sociedad y el sistema agrícola argentino. La mayoría de los pequeños y medianos productores han desaparecido, por cuanto las empresas familiares no están en capacidad de competir con las grandes operaciones que reciben un enorme apoyo corporativo. Otro efecto secundario ha sido la disminución sustancial de las oportunidades de empleo en las áreas rurales. La maquinaria de alta tecnología ha reducido la necesidad de trabajos manuales, creando así un flujo de campesinos desocupados a las áreas urbanas del país. Hoy, la tasa de desempleo se encuentra cerca del 25% y continúa en crecimiento.
Mientras la maximización de ganancias a corto plazo se ha convertido en una prioridad, la tierra ha sido sobre explotada, provocando alarmantes tasas de erosión y otros tantos problemas ambientales. Aún y cuando la soya producida es suficiente como para alimentar a 100 millones de personas, 17 millones de argentinos (cerca de la mitad de la población), viven bajo la linea de pobreza sufriendo algún grado de desnutrición. |
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| Participantes de Peace Boat observan una hoja de soya genéticamente modificada. Fotografía de Federico Gonzalez. |
Durante la visita de Peace Boat a Buenos Aires, estudiantes y coordinadores de la Universidad Global se dirigieron hacia la ciudad central de Rosario para ser testigos inmediatos del problema agrícola, así como para analizar los métodos que están siendo implementados para contrarrestar estas tendencias negativas.
Nuestra primera parada fue una visita a una plantación de soya genéticamente modificada afiliada a AAPRESID (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa), una organización que provee asistencia a explotaciones agrícolas que aplican métodos de siembra directa y que utilizan semillas genéticamente modificadas. Aquí, los propietarios hablan a favor de los resultados económicos positivos debidos al uso de estas técnicas y semillas. Se practica un cierto tipo de rotación de cultivos, lo cual indudablemente reduce el ritmo de la erosión.
No obstante, su visión sigue la tendencia neoliberal de una forma innegable. Existen argumentos muy sólidos a favor de “la reducción o eliminación del trabajo manual [por cuanto esto conduce a] un incremento de los beneficios” así como a favor de “la concentración de riqueza que, según la teoría del rebalse, tarde o temprano se dispersará por el resto de la sociedad.” En todo caso, los participantes de Peace Boat, expresaron sus dudas sobre dichas técnicas. Con el desempleo en aumento, la falta de presencia humana en tierras de cultivo tan amplias llevó a algunos de los participantes a expresar un sentimiento de desolación y espanto. Hoy, 60% de la tierra agrícola argentina sigue el modelo de la siembra directa y usa semillas genéticamente modificadas. |
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| El presidente de la FAA, Eduardo Buzzi (izquierda) y el staff de Peace Boat Ichiro Gutiérrez. |
Posteriormente, el grupo de la Universidad Global asistió a una charla impartida por Eduardo Buzzi, presidente de la FAA (Federación Agrícola de Argentina). Esta organización no gubernamental aboga por los intereses de pequeños y medianos campesinos a través de la aplicación del sistema tradicional de cultivos múltiples. El senor Buzzi enfáticamente afirma que “la FAA no está en contra de la tecnología, pero promueve con firmeza la igualdad en el desarrollo y se opone a la concentración de poder, tierra y riqueza económica”. De los 35 millones de habitantes en Argentina, 6000 familias poseen la mitad de toda la tierra agrícolamente productiva.
En consecuencia, mientras la propiedad de la tierra ha alcanzado un desequilibrio crítico, el Sr. Buzzi pregona por el mantenimeinto de los métodos de producción familiares en el modelo agrícola del país: “la agricultura industrial -explica- no puede ser la única estrategia productiva para ningún país. Hoy, en el llamado “granero del mundo”, mueren 23 niños al día por desnutrición”. |
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| Lechuga de una de las más de 600 granjas urbanas administradas por la municipalidad de Rosario. |
En el segundo día del programa, el grupo de la Universidad Global intercambió ideas con grupos que desarrollan métodos alternativos de producción agrícola. La crisis financiera del 2001 llevó a una crisis social devastadora ante la cual el gobierno local de la ciudad de Rosario reaccionó con la implementación de iniciativas creativas.
Un proyecto particularmente admirable se centra en el concepto de agricultura urbana. Dado que campesinos rurales migraron a las grandes ciudades en búsqueda de empleo, la Municipalidad de Rosario decidió proveer a esta nueva fuerza de trabajo con tierras para cultivar dentro de la misma área urbana. Consecuentemente, en lugar de desplazar estos recién llegados de nuevo de las grandes urbes hacia zonas agrícolas alejadas del interior, un nuevo tipo de alternativa se estaba implemetando en la segunda ciudad más grande de Argentina.
Se concesionaron, libre de cargas, los terrenos inutilizados o baldíos por períodos de 2 años, con la condición que se les destine a una produccion agrícola. Adicionalmente, aquellos dispuestos a arrendar sus lotes privados para los mismos propósitos, recibirían recortes fiscales a su favor. Para el año 2002, 6000 personas se encontraban trabajando y produciendo comida para comercialización y consumo en más de 800 terrenos. A la fecha, los números se mantienen similares. |
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| Miembros del programa de Agricultura urbana de Rosario en la planta de empaque. |
Adicionalmente al aquiler de lotes inutilizados, la ciudad de Rosairo ha permanecido activa apoyando la venta de productos orgánicos cosechados en jardines vegetales urbanos. Los participantes de Peace Boat tuvieron la oportunidad de visitar un centro de empaque donde los agricultores urbanos pueden lavar, cortar, pesar, empacar y valorar su propia producción. Seguidamente, el grupo se detuvo en un mercado cerca del majestuoso Río Paraná, establecido específicamente para la comercialización de dichos productos.
Según Raul Terrile, del Programa de Agricultura Urbana de la ciudad de Rosario, el 50% de los producción agrícola mundial utilizada para el consumo humano directo proviene de programas de agricultura urbana. En consecuencia, la municipalidad de Rosario ha venido utilizando un modelo que ya ha sido aplicado globalmente; una prueva de que podemos aprender de las soluciones progresistas de otros para el beneficio de nuestras propias comunidades.
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